Un lugar de escape, una Bitacora de viaje.
Un espacio en que puedo sacar con dibujos o frases a los demonios que tengo dentro.


Edmer Montes - Ojo de Cuervo





casas vacías

miércoles, 30 de agosto de 2017


A mamá Angélica 

Lleva a cuesta el eco de las casas vacías que acompañan el tañer en luto de la vieja campana.  El pausado movimiento de camino al mar hala los años idos de peso inmutable como la memoria de sus muertos. La estridencia de lo cotidiano transforma en susurro lo implacable de nuestras culpas. 

Camina a paso lento dejando un rastro de carbón que cae de sus uñas, mientras canta en quechua a las madres que lo esperan cual hijo que se fundió en la noche, cual amor enviudando de la patria.
Desde hace mucho, el guardián de la memoria nos espera.

sonido




El final más lógico

miércoles, 23 de agosto de 2017



Llego al bar de improviso y no tengo donde dibujar. El barman ve mi molestia y me pasa un cuaderno (el cuaderno que usa para anotar las deudas). Hoy estoy más reacio que de costumbre pero trato de llevar la fiesta en paz. “Déjenme solo” pienso. Pero Ingresa un asiduo a la barra y me saluda. Bebemos algo y a medida que pasa el tiempo inicia sus reclamos sobre mi: de lo irritante que soy cuando polemizo, que no lo respeto cuando bebo demasiado, bla bla bla. Me acusa de muchas cosas. Sinceramente no me importa en lo absoluto de lo que piensa de mí, lo que si me importa es que sin notarlo dejé que pretenciosos, que seres inmaculados floten alrededor de mí. ¿Cómo paso esto? ¿cómo mis soledades se diluyeron en azufre?
Termino el dibujo, tomo una foto para el registro y se lo regalo. “No me gusta” me responde, "es muy tétrico ¿podrías hacerlo más alegre?”
“Es tuyo ahora, puedes hacer lo que quieras con el” le digo. Lo dobla de mala manera y lo guarda.
El barman me mira confundido. “¿te odia y le das un dibujo?” parece pensar.
Siento el tiempo marchito, siento mi piel craquelada y deshojada. Siento que cada día es más difícil conservar el verdor en el pálpito de mis sueños. Noches como ésta terminan representados en dibujos como este, y ser destruido es su final más lógico.
Dejo un billete en la barra, me llevo el trago conmigo.
Vuelvo a casa.
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 sonido


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Close to me

viernes, 28 de julio de 2017






De negro su bufanda y las uñas, de negro el rímel furioso de su mirada. Tatareaba y cantaba para mí. La cura es perfecta:

“Imagino que las formas se acercan demasiado.
Me arranco los ojos. Contengo la respiración.
Y espero hasta que tiemblo”

Me traducía esta canción mientras escondíamos la chata de ron de las miradas ofuscadas de señoronas acusadoras. En medio del parque compartíamos un audífono en el invierno más helado que tuvo esta puta ciudad. 

“Estas temblando” dije. Ella se puso a dibujar corazones rotos sobre mi camisa escolar sin pronunciar palabra alguna. Tatareaba en mis oídos y sentía el baile de un lapicero en la espalda. Sus labios estaban helados.

Se dibujó a sí misma en la parte trasera de mi cuaderno de matemáticas. “Close to me” se leía entre sus trazos. “¿Me encerraras verdad? ¿verdad que lo harás?” susurró. No respondí. Como hacerlo si es ella quien me tenía a merced de su sangre sobre sangre, de sus bailes tristes del gemido desnudo. Me tenía a merced bajo un árbol que cubría entre sombras su mano acariciando las tardes de invierno.  

“Debo de volver a la universidad niño” dijo. Y se fue por el camino que no era para mí. Se fue dejándome cubierto de hojas marchitas, dejándome sentado sobre la vereda cual niño extraviado que finge saber lo que hace, que finge para no llorar.

sonido