Un lugar de escape, una Bitacora de viaje.
Un espacio en que puedo sacar con dibujos o frases a los demonios que tengo dentro.


Edmer Montes - Ojo de Cuervo





Huesos molidos

miércoles, 30 de marzo de 2016








Ofelia esnifa sus huesos molidos directamente de la mano de Tánatos. Un montículo esparcido en el triángulo exacto entre su pulgar e índice.
Ella aspira.
Ella gime.

Y sin soltarlo lame muy lentamente, con un movimiento de serpiente, el rastro tóxico del polvo óseo.
“La poeta se comerá tu corazón” le digo.
“Lúgubre amor” responde.
El busca una idea de lo sagrado en esos ojos dilatados, lejos de las deidades inútiles con olor a rancio. Busca la espiritualidad en la degradación vil de sus nocturnas bohemias.
“Trémula muerte”  murmura.
Se rasga el pecho y el pálpito luminoso lo incendia todo. Se consume en un púlpito levantado en la mesa oculta de un sórdido bar.

Ella acepta la ofrenda de la llamarada mustia.
Engulle a la bestia.

sonido

Desierto

martes, 1 de marzo de 2016




En medio del vasto manto de arena, donde el viento casi cubrió mi cuerpo, la silueta hirviente de un niño y su rosa acechan mi figura. 
A la infiel la lleva consigo, la rosa; por ella se transformó en árbol, por ella destruyó su nido. Impunido, ido. En su penitente viaje mastica sus miasmas de niño prodigio.
“Oímos de un principito que llegó de un meteorito” me dice el niño, “oímos de su menudo cadáver olvidado en un desierto impío.
No se inmutan aunque la arena inexorablemente me devora, aunque en una burda sequía  el desierto evapora las lágrimas de quienes me amaron algún día.
No se inmutan y sentencian: “Tus ojos están vacíos, tú no eres ese principito”, y se alejan y se desvanecen en los vapores inútiles de lo que alguna vez fui, en los recuerdos de todo lo que perdí.
Me reconozco en su vano viaje, de la amada errante y el falso equipaje.
Fui un espejismo en los días tristes de un pequeño cristo,  que enterrado acariciaba entre sus dedos una rosa marchita de canto triste, la del canto que antecede al silencio infinito.

 sonido