Un lugar de escape, una Bitacora de viaje.
Un espacio en que puedo sacar con dibujos o frases a los demonios que tengo dentro.


Edmer Montes - Ojo de Cuervo





OFELIA

sábado, 20 de septiembre de 2008


Dime Ofelia,
¿Donde moran los colores?
¿Has estado allí?

Pero callada, naturalmente,
Cierras los ojos por inercia.
Y con media sonrisa esperas el golpe disímil.
Y con Más allá de esta noche,
Y con Más cerca esta vez.

Y te miro desde el muelle sujetando con fuerza
Tus tiempos agrupados en un verso,
Tus llagas rutinarias tras un beso.

Óbolos reunidos para enviudar de tu sombra.

Lo sientes.
Esta noche el balsero te espera.



jul 2006 – set 2008



Con Ofelia permanecíamos silentes, era natural no decirnos nada, era natural no mostrarnos como éramos realmente. Ella me decía que no hacía falta…que el cordón umbilical alrededor de nuestros cuellos nos reflejaba como siameses deformes: dos entes patéticos compartiendo el mismo dolor.
Fue compañera de diván, cómplice de noches de alcohol, con hombros húmedos al igual que sus piernas.
Ahora que el gris cubre el rojo de sangre, ahora que llueve sobre mi techo, extraño las noches de veredas frías y cenizas que se elevan. Noches en las que no dejaba las hojas en blanco.
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Sonido

Posdatas:
  • Siempre tengo la banda sonora de un texto en la cabeza, pero como no encontraba un video decente de la canción, decidí crear y editar un video por mi cuenta, espero que les haya gustado.

  • La magnifica traducción la hizo Luis Beltrán (blog), yo me limite a incrustarla en el video..
    ...

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Otra vez

miércoles, 3 de septiembre de 2008


Una casa sobre la montaña más alta,
Una casa en la cual no pueda entrar.
Una casa en la cual no pueda entrar
Mía pero inaccesible.

Un árbol marchito que me proteja de la lluvia.
Un árbol marchito que me proteja
Y la Luna como única compañera.
Y la Luna como única
La musa desaparece.

Se despide de la casa, de la Luna, del árbol.
Y finge no encontrarme.


Texto y dibujo
12 de marzo del 2001

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Las insistentes pesadillas que logran regresar, los viñedos que no cesan de llorar en mí. El diván que ya no ayuda.
Y se decolora el aura que trae la sonrisa de mi hija, y la sangre no me parece tan terrible.
Vuelven esos días otra vez.


SONIDO