Una bitácora de viaje, una estación necesaria.
Proyecto a modo de espacio en que puedo sacar, con dibujos y frases, a los demonios que tengo dentro.


Edmer Montes - Ojo de Cuervo





tormenta

sábado, 23 de noviembre de 2024


Tánatos

Cuarto día ebrio. Cuarto día prometiéndose que ese cigarrillo será el último.

Su garganta de arena escupe una carraspera. En su piel, las llamas persisten a pesar de la nieve que muerde el norte. Un hilo de sangre escapa de su labio cuarteado; lo limpia con la lengua, áspera, como si masticara polvo.

La tormenta en Babilonia intenta lavar los cadáveres palestinos, pero la democracia falsa ya los tiñó para siempre.

Nina Simone canta muy bajo. El sonido emana de un móvil oculto en su bolsillo.

Su mano recorre la pared como un lazarillo buscando no caer. Tiembla. Siente humedad en la espalda, en el cabello largo, en las mejillas. Se desvanece bajo un farol de una calle empedrada que nadie mira.

Babilonia llora a cántaros.

“¿Cuánto falta para llegar a casa?”

La pregunta resuena en su cabeza como un eco en una caverna.

Kilómetros y kilómetros de tiempo migrante.

Un arbusto lo envuelve como el vientre de una madre bajo escombros. Lo abraza, lo aprieta, como si esperara oír voces que llamen al sol para iluminar la vida. Se acurruca. Nina canta cada vez más bajo.

Frío frio

La nada.

Luces de colores.

Luces de colores y un brazo que lo levanta por el torso.

Gente blanca le limpian el rostro cobrizo. Mastican palabras hispanas con torpeza. “Check out that smile, this guy's crazy,” exclaman. Lo envuelven en una manta plateada.

Tánatos busca en sus bolsillos. Su pequeña bitácora ha desaparecido. 

Sale de la ambulancia. La manta plateada lo cubre. Pero el frío, el verdadero, está dentro.

Retoma el camino al bar. 

“Si mi bitácora se va a destruir, será bajo mis términos,” grita, como si importara a alguien.

Camina hacia sus infiernos, bajo las miradas confusas de los paramédicos que no lo entienden. Para ellos, es otro homeless. Un pobre migrante del tercer mundo, otro tipo con un mal viaje. Lo dejan ir. 

“Cada mañana fresca es una pequeña juventud; cada descanso y sueño, una pequeña muerte.”

Cita a Schopenhauer en un murmullo, como si fuera oración.

Relame la sangre seca en sus labios.

Cuenta los dólares robados de la billetera del paramédico.

El quinto día de ebriedad apenas comienza.


sonido

Death Cab for Cutie   Summer Years

moralidad enferma

sábado, 31 de agosto de 2024


Vuelve a mostrarme la caricia de sombras dormidas, en rojo de luz reversa de una Luna sangrante que pausadamente cubría nuestros cuerpos, como un susurro calmo después del sexo. Recuérdame aquel cuarto de hotel con de paneles que estallaban luminiscentes, intrusas, en nuestra raída habitación clandestina de medianoche.

Noche de moralidad enferma, noche ebria sin razón. Noche cualquiera.


sonido




 

He de ser así

domingo, 2 de junio de 2024

 




Pasaron los años y sus luchas se disuelven en el tiempo. Es una brisa de media tarde, es caligrafía desteñida indescifrable.

Silencio.

Ha de ser así.


sonido




Cara a cara

sábado, 27 de enero de 2024

 



Una cerveza fría en un pueblo cubierto de nieve. Las yemas de mis dedos azules se complementan con la acuarela roja del pincel húmedo. La escarcha voraz disculpa el ebrio ímpetu por crear, aunque cada día fue más hierático mis ganas de luchar.

Un ensayo de teoría del arte se deshoja de tanto leerlo al igual que el pequeño libro de poesía de Walt Whitman: "Temo que estas realidades ilusorias se desvanezcan bajo tus pies y entre tus manos" me susurra el aire. No hay nada más que leer en este espacio que limita con la nada.

Miro hacia la niebla infinita que desdibuja mis sueños de juventud. Son las nocturnas de Whistler que se revelan hirientes de lo que se esperó de mí.  Luces que iluminaran un legado de frustraciones de un país que se regocija de sus muertos. Estuve en la mirada de un hijo que acepta el golpe certero de su padre para no reinar la nación de monstruos.  La cabeza ensangrentada y el abrazo al príncipe yaciente. Ilya Repin tatúa en mis retinas mi fin complaciente.

Cara a cara con la bestia. No heredaré la tierra de los marginados, no escaparé de este pueblo olvidado.

Me cubrirán bajo las hojas de mi bitácora.

Inerte.

He de ser así.

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