Una bitácora de viaje, una estación necesaria.
Proyecto a modo de espacio en que puedo sacar, con dibujos y frases, a los demonios que tengo dentro.


Edmer Montes - Ojo de Cuervo





Adiós, Babilonia. N.º 1

sábado, 3 de enero de 2026

Adiós, Babilonia.
Ausculto mi piel. Tiene menos cicatrices que mi latido profundo, corazón roto muchas (demasiadas) veces roto. Ya es suficiente, me digo. Decido volver a casa.
Llevaré un equipaje incrustado en la carne que recuerda el río como límite violento, la celda de humillación escarchada, los libros de dioses muertos. El pan ganado a pulso y quebranto. Los sueños cumplidos del niño pobre al conocer a sus héroes.
Una nación maravillosa y a la vez infecta que me abrazó mientras me devoraba. Un país secuestrado por una deidad violenta que no conoce límites en su salvajismo. Humanos-mercancía que rinden pleitesía al plástico, que convierten su felicidad en plástico.
Aunque también conocí la resistencia en sus calles: guerreros solitarios que alzan la voz mientras son engullidos, luchas frontales que no callan aunque se saben perdidas. La bestia es gigante, descomunal y perturbadoramente cínica.
Habité entre el arte más sublime de sus museos y en sus calles pobladas de cadáveres andantes del fentanilo. Una dicotomía que me estalló en el rostro, revelando la pesadilla del no-sueño americano para la gente común. Un reino que ruge demoledor e inmisericorde antes de su inevitable caída.
Alisto mi equipaje lleno de bitácoras y al mirar atrás agradezco por mis años junto Rothko, Star Wars y Tom Waits. Gracias por Edgar Allan Poe y El padrino. Su cultura como única persistente brazo de la resistencia.
Pero también te condeno por infectar y asesinar la palabra Libertad, por el dolor del genocidio en Gaza, por el nuevo Plan Cóndor que pisoteará la dignidad de tierra latina. Por el miedo y criminalización racista del migrante. Por el capitalismo salvaje que infecta —como un virus violento— al resto del mundo.
Te digo adiós.
Y desde mi hogar, con un trago entre las manos, esperaré verte renacer entre tus escombros y cenizas: quizás más justo, más libre, más vida.
Mientras tanto, canto un réquiem para Babilonia.



sonido


Black Pumas - Colors (Official Live Session)



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