No había parche que le aguante,
Sobre el arenal rodeado de esteras
Creaba filas de sueños ambulantes .
Había nubes de color rosa
Que acompañaban a las risotadas
Y caramelos gigantes
Que dentro tenían manzanas.
Un perro con sombrero
Mordía al payaso grosero.
Y en la cuerda floja
La malabarista parecía una Ada.
Mi madre me decía “eso no es nada,
Mi equilibrio sí es una hazaña
Cada día, con el dinero del mercado”.
Malabares en la arena,
Malabares con la vida.
Hoy le susurro de payasos y ángeles
Al vientre de mi esposa,
Y tras la piel de su madre
Mi nena ansía volar.
Donde estés
Sonríete castillo en harapos
Que confundes tus lágrimas tras la escarcha,
Créelo
Que sobre ese arenal de esteras y velas
Muchos descubrimos la magia.
.
En sí la historia es mucho mas larga, es un libro ilustrado en la que estoy trabajando, un libro para mi hija.
Sentado en el Circo de La Tarumba, junto a mi esposa y mi ahijada, recordé las veces que mi madre me llevaba al circo que se instalaba por el barrio: los que tenían las carpas agujereadas y los payasos con sus chistes de doble sentido. Aunque ahora soy más exigente en cuestión de espectáculos, uno nunca olvida la magia que rodea a los circos cuando se es niño.
Me confieso admirador del Cirque du soleil, por lo que les recomiendo alquilar los DVDs de sus espectáculos (o comprarlos en Quilca, sobre todo el QUIDAM que la que mas me gusta). Les dejo un video que subí especialmente para la ocasión.
.
.
