Adiós, Babilonia. N.º 1
sábado, 3 de enero de 2026Diente de león
sábado, 1 de noviembre de 2025El anciano observa el lienzo enmohecido de su obra inacabada. Entre la inmensidad de cuadros sin vender, ese es una astilla bajo la piel. Recuerda las pinceladas de una piel tersa, la salvaje juventud huérfana. Evoca esa noche punzante.
Nocturna.
Triste.
Una clandestina habitación oscura vestida
de sombra. Una ventana de cristal desgarrado.
Solitario hilo de luz intruso para
tentar la piel escama.
Esta noche, y solo esta noche, serán engullidos
por la bestia.
Desvestidos de miedo, insumisos al
mañana.
Sienten el fuego del vientre bajo, la lengua
voraz navegante.
En rojo las mejillas y el glande, carmín
húmedo expuesto de par en par.
Arde relámpagos. Carne y sal.
Gemidos suspendidos en cipselas errantes.
Miles de ellas viajando sin rumbo.
Acervo de arena, memoria del esclavo.
Latido
Latido.
Un futuro echa de barro.
Y al final de la noche…
“No me dejes” le susurró.
Lluvia en navajas rotas. Ella fragmentada.
“enviudamos del tiempo” respondió.
Esa noche tuvo que ser cuadro inmortal. Debió
sangrar sobre el tiempo.
Pero tuvo un fin. Fue memoria quebrada.
El viejo artista sostiene entre sus dedos
un diente de león. Deja de lado los pinceles y su memoria. Percibe cómo la luz
titila entre los fragmentos de su herida y el lienzo destrozado.
Sabe que ya no hay nada más allá de su
estudio.
Se siente cansado.
Sopla su mundo hacia la deriva.
Y se deja ir.
En silencio.
Agotado.
Sabiendo que
ella ya no la espera.
sonido
Cicatriz
domingo, 26 de octubre de 2025
Un
trazo que quiebra el grafito tanto como al mundo. Sombra en lo blanco, luto de
quien supiera que la traición también deja una mancha imperecedera. Una figura
que ya esta escrito de sombra, lo blanco violentado que ya no es paz.
Mi figura resuena sobre lo blanco y negro, suspendida
desnuda entre el amor y la culpa, colgada de un rojo cansado.
Redención cubierta de sangre serena. Cicatriz
de tiempo, herida tenaz.
Mi cuerpo sobre un lienzo que nadie quiere
ver. Una pieza subvaluada que no responde al discurso intelectual de los nuevos
tiempos. Solo una figura lacerante, quebrada por lo negro sobre lo blanco, engullida
por una falsa expiación del tiempo voraz.
Me decido a la quietud, al olvido de ti.
Pero entre los fragmentos del sueño te
abres paso para acariciar mi orfandad. Alcanzas el reposo de mis adentros, me
engulles al amarte, y me muestras clandestino a viva voz para tus mercaderes.
El subsuelo bailando entre paredes de mármol.
No. No quiero
Fuerzo los grilletes y expío mis pecados. Me
rehúso a la complacencia vil de tus intenciones.
Vuelo, vuelo mal herido hacia la sombra
inmóvil del tiempo.
Me rehúso a tu temple.
Libre. Libre.
Mi trazo sangra su propia forma.
sonido
Aún el niño está allí
sábado, 18 de octubre de 2025Aun hay dentro de su pecho un púlpito resguardado en su corazón, un lecho en silencio lírico del niño en acuarela. Canta quedo para sus adentros. Tímida voz. Ópalo místico.
Nadie sospecha que aún vive acurrucado entre
hojas de coca y pétalos de cantutas, olvidado por los cánticos adultos.
“Permutas la flor por el brillo efímero”
reclama. Y se arrepiente.
El aún niño está allí.
Abre un camino circular que sobrepasa el
rio de la frontera, la jaula fría y las cadenas en las muñecas. Se cubre de su
bandera y recorre las infinitas dunas: es la hoguera de todo lo planeado, de
todo lo soñado. Cenizas grises de tiempo consumido.
Teje arrugas en su piel.
Pero el niño resiste. Le llama. Le escucha.
Y entre el amasijo de lo que fue su pálpito
lecho se ve puro. Y entre sus pequeñas manos una bitácora que es cobijo.
Corre hacia él y lo abraza. “No era justo
que te dañaran así” le consuela.
Las manos cuarteadas están sanas ahora.
“Volvamos a casa – le dice- “a la patria
grande.”
Los pinceles resuenan en sus trazos, cubren
sus canas de colores.
“El
sueño no muere, tiene la fuerza de romper las fronteras” sentencia el niño.
Van de camino a casa, aunque saben que ya
no los recuerdan.
sonido
Sorbo tras sorbo me acompaña la botella que me habla en un idioma torpe,con una voz ronca de las cloacas de esta ciudad rota, como si todavía quedara algo por celebrar en este desastre.
Fénix me mira desde lo alto
domingo, 7 de septiembre de 2025Dibujo en un sucio bar de Mason Street. Las
chicas esperan clientes que nunca llegan; solo hay migrantes que se ocultan de
la policía entre los adictos al fentanilo.
Piensa en esto: nuestros destinos caen
juntos como una semilla que desciende hasta el fondo de la tierra, sepultada
tan hondo que florecer dejó de ser opción.
The Cure - A Night Like This - Subtitulada
madre
domingo, 11 de mayo de 2025El artista regresa al pueblo que lo vio
nacer.
Siente que la muerte baja de las montañas como una vieja mula con cargas
invisibles, cuyos pasos resuenan sobre la voz queda del río.
¿Acaso el río murmura un canto de cuna, un susurro de medianoche en quechua?
El espectro se detiene junto al pozo donde
jugó de niño.
El artista acaricia los ichus como si fueran los cabellos de su madre.
—Agárrate de mi pollera y no te separes de
mí. Los sinchis están bajando armados. No mires. Vamos, apuradito, apuradito...
En la cocina humosa, el artista huele la
sopa de habas que se cocina lenta, como si el tiempo estuviera reunido en un
beso maternal que nunca se hubiera ido.
Sobre la mesa, el tazón humeante huele a las manos de su madre, sabe a caricia
que cura, a casa limpia y ordenada, a oración por una tierra leve.
—Mamá… suenan disparos.
El viejo artista, que fracasó tantas veces
en el amor y en el arte, se aferró a esa sopa clara como a una obra sin
terminar.
A la abrumadora sapiencia de los milenios, que le recitaba cantos de justicia.
Cantos que no supo plasmar.
—Te he fallado, madre.
Y, rememorando su vida, deseó morir allí,
con las manos sucias y decenas de lienzos abortados.
Abrigado junto al fuego de la bicharra, esperando ser incendiado con la
esperanza de ser purificado.
Envuelto en canas flameantes, sobre el regazo de su madre adolescente.
sonido







