Una bitácora de viaje, una estación necesaria.
Proyecto a modo de espacio en que puedo sacar, con dibujos y frases, a los demonios que tengo dentro.


Edmer Montes - Ojo de Cuervo





malifatius

domingo, 6 de octubre de 2019



Mira las estrellas caer, un nido que te espera creada con ellas.
Mira las nubes que forman tu nombre. Mira el sol que te sonríe.
Recibe la corona de suspiros, de besos, de almas.
No rehúyas de todo ello.
No por mí.  Cruza la acera, aléjate.

No me busques la mirada, reten esa gota de comprensión.
No sanes mis heridas. No me entregues tus ángeles amigas. Preserva esa oración.
No concibas un poema por mí. Un cielo, una historia.

No busques mi mano para entrelazarla con la tuya.
La tengo en el bolsillo, estrujando diez corazones junto a una ensangrentada navaja que espera por ti.

sonido

Loquillo y los Trogloditas "La Mataré"

ausencias

jueves, 3 de octubre de 2019



Llega octubre obscurecido para sus plumas en luto, para sus poemas en luto. Es él quien espera al poeta delirante parado sobre un umbral. Su trino como una sentencia lo repite para sí. El cuervo con ojos de noches idas tiene la llamarada extinta por sus licores de Baltimore. 

Observa el sitial vacío cubierto de polvo, el trono de verso para el bardo expulsado. Los libros de mil voces permanecen callados, el retrato de la amada yace en el piso. El cuervo, como cada octubre siete, espera el viento frio que estremece al halo vil de las ausencias.

Eleonora se consume bajo su sombra. Se acurruca en el espacio desgastado por sus garras. Palas llora sabiéndolo mortal. 

sonido

Mari Samuelsen - Timelapse

Abrazo tardío

miércoles, 24 de abril de 2019



Está a la espera de encontrarse con su cuerpo ido, de los besos de malva luego del arrullo furtivo. Cuerpo vorágine que visita la calma acurrucada entre lana teñida y susurro de tierra. 

A lo lejos escucha melodías de pasos pausados cual caminantes errantes en busca de la expiación. No, no son latidos. Es el llamado de sus culpas que insistentes lo devoran todo. 

Ella lo asume.

Un halo de escarcha se suspende desde su centro, un centro de lo todo y de la nada. Lo sabe. Está a la espera de cazar palabras para pronunciar su muerte, para decir en la lengua de los hombres que su cuerpo ya no es su cuerpo. Que es un viaje de mil instantes que la rodean a sí misma. Es lozanía arrogante de esporas al estallar. Es el temblor previo al beso de la madre yaciente.

Ella espera a su cuerpo, pero la carne se lacera en un abrazo tardío a lo que pudo ser. La carne vaga los senderos de lo que mereció respirar.
 
sonido
Diary of hate - Michael Nyman