Una bitácora de viaje, una estación necesaria.
Proyecto a modo de espacio en que puedo sacar, con dibujos y frases, a los demonios que tengo dentro.


Edmer Montes - Ojo de Cuervo





melodía

jueves, 6 de febrero de 2020


Ella juega con una envoltura de caramelo en su bolsillo. El sube al tope el cierre de su chaqueta por el frío. Ella cierra los ojos al escuchar la melodía que estruja sus ánimos. Él mira al otro lado para despedirse del día, esa misma melodía es cantada por la rojez de las nubes. Suena un coro. Es la canción en estéreo que pausa la ciudad. Un segundo desdoblado en universos paralelos, que encuentran el punto de coalición entre los acordes que viajan en el espacio, entre sus cuerpos pausados en una calle caótica. Fue ese momento en que el caos mostró su rostro calmado, el dúo pálpito de sus corazones pronunció su nombre. Se guardó ese instante para sí. Volvió a su sin razón.

Nunca lo supieron, pero fue la armonía perfecta que el universo les ofreció.

sonido

Satelite Menor -  poderes fácticos
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Carmesí infinito

viernes, 10 de enero de 2020



Él se queda inmóvil. Ella le extirpa el corazón.

Su instinto emerge sublevante como susurros para el viento que exhala: “Arranca la hoja y corre, arruga los trazos y maldice, grita lo que ha de suceder. Gime, gime, gime. Engulle las intenciones sacrosantas. Lame su sangre. Devora.”

Carmesí infinito, dolor del iris violento. Ella se disculpa, Él la abraza.

Se fue caminando sobre las formas pendulares de sus horas, bajo las rosas y los púrpuras de un cielo perturbado por despedirse. Al igual que ella, lo oscuro de sus reprensiones envolverá su propia naturaleza, cubrirá el espacio mismo sobre ellos.

La chica del iris violento logra tocar el horizonte. Se dirige hacia la muerte del día, que es su propia muerte. Sopla para extinguir la flama astral, para liquidarlo todo.

Sus cuencas se iluminan en un todo vacío.
Una figura en tinieblas aun la espera. 

sonido

love of lesbian - oniria e insomnia

sumergirme

lunes, 23 de diciembre de 2019





Escribió un poema y rió para luego llorar. Conocida rutina para una princesa vestida en harapos. Con sueños de papel y sangre. Con letras y muertos. Con desamores y sexo.

La amé tanto que logré sumergirme en su dolor.
No se detuvo al asesinarme. Y yo, dejándome morir.

Era tan fácil agonizar en ella.

Era tan natural perderla.



sonido
Ernesto Cortazar - Beethoven's Silence